Hoy, pocos son los que se animan a recorrer el territorio con una idea
clara. Pocos son los que lo hacen para un beneficio colectivo y con una
mirada nacional.
Pues bien, quise conocer y charlar con el correligionario que lo está haciendo, casi maratónicamente desde hace varios meses. El hombre que, con más de 6 décadas encima, se mueve como un pibe y aguanta 12 horas en auto y 8 en un encuentro, casi de corrido.
Mi lado militante hizo que me diera cierta alegría y satisfacción entrevistarlo, y, aunque no comparto del todo su línea, me llené de orgullo cuando me di cuenta de que el “por y para la patria” del manifiesto de la revolución de 1905 no ha quedado en el olvido.
No dejen de leer la charla que tuvimos con “el Changui”, ya que van a encontrar a un hombre que puede dar ejemplo de militancia, lucha y de buena política en un viejo partido.
¿Cómo evalúa la realidad radical? ¿Gana la disconformidad interna?
Veo un radicalismo que existe, que está alarmado. En algunos casos los que tienen más furor militante y que no se les ha apagado la llama no tienen ámbito donde volcar sus inquietudes, no tienen un oído que los escuche. Es una mayoría, desde el punto de vista cuantitativo, la que está en esa situación. Muchos se fueron a la casa, otros a una ONG para hacer algo.
En paralelo veo a quienes detentan el sello del partido, que son los menos, pero que tiene absolutamente los resortes, llamémoslos “orgánicos”, una organicidad que no existe y no funciona en sus manos, y lo que pueda haber del poder económico que está ahí.
Lo cuantitativo por un lado y los que manejan el sello por el otro. ¿Qué es lo que uno pretende? Ir sembrando, amuchando, juntando esas voces que no son escuchadas, esas inquietudes que están y se quieren manifestar, pero no tienen cómo, ni dónde, y tratar de llegar a noviembre con una convención nacional de la militancia, con el mismo número, con voz y con voto en esa participación, que la misma Carta Orgánica establece para cada provincia, y ahí tomar definiciones sobre el camino a seguir.
“¿Qué es lo que uno pretende? Ir sembrando, amuchando, juntando esas voces que no son escuchadas, esas inquietudes que están y se quieren manifestar”
En lo que respecta al diagnóstico, seguramente va a ser coincidente y no vamos a tener mucho debate. Quizás lo central sea el camino para llegar a un objetivo común que tiene que ver con la patria y con el partido, en ese orden.
Estamos en situaciones de complejidad porque ha habido un cambio en la escala de valores de la sociedad, donde se ha perdido esto de trabajar y moverse por la patria y la bandera y como “billetera mata galán”, vamos a mostrar, creo y espero, que el galán mata billetera.
¿Cómo ve la institucionalidad del partido y cómo pretende transformarla?
Te voy a ser muy concreto y muy franco. Si los que conducen la sigla partidaria no se avienen a un proceso de afiliación para purificar padrones y no se avienen a constituir juntas electorales transparentes, yo creo que va a quedar la sigla por un lado y los radicales con una estructura, dada a partir de las discusiones y lo que se decida, por otro lado.
Así de corto.
Vamos un poco a la coyuntura nacional. En el tratamiento del presupuesto, ¿qué negocian realmente los gobernadores peronistas con Macri? ¿Creés que prefieren que haya una repitencia de Cambiemos en el poder para en el 23 poner un candidato de ellos con una situación político-financiera más “cómoda”?
Lo de la situación cómoda es bastante relativa. En mi provincia, que es donde menos estoy, en lo que va del año cerraron 244 empresas y ese es el dato oficial que da la Cámara. En cuanto al Fondo Sojero, de donde sacaban recursos para determinadas obras y que de ahí se enviaba una parte a los municipios para obras menores, es algo que otra vez ha entrado en discusión porque de un lado lo sacaron y detrás de que lo sacan hay resistencia en los gobernadores.
Además, el tema de presupuesto, mientras no se estabilice la situación en el país, es bastante dibujo. Tiene una realidad cuando lo empiezan a elaborar, otra cuando lo aprueban y otra cuando lo ejecutan y ya queda absolutamente fuera de foco, porque los números en los cuales se trabajó no tienen que ver con los números de la vida cotidiana.
Yo creo que la mejora de esto es, básicamente, una salida política para poder solucionar lo que es una crisis económica y esto necesita de consensos, de entender que el significado de la política es la búsqueda de estos consensos, lo contrario a la confrontación, ya que significaría violencia y esta en última instancia llega a la guerra. En ese camino los primeros consensos tienen que ser dentro del espectro político para, a partir de ahí, lograr acuerdos con la fuerza de la producción y del trabajo, fundamentalmente.
“La mejora de esto es, básicamente, una salida política para poder solucionar lo que es una crisis económica y esto necesita de consensos”
En definitiva, hay que tratar de buscar esos puntos de encuentro para solucionar la crisis y comenzar un despegue, es decir, lo que habitualmente se denominan políticas de estado, que son las que permitieron a las sociedades desbastadas por crisis y guerras poder salir adelante.
Suelo dar el ejemplo de Japón, que es un conjunto de islas, con un 10% de superficie cultivable, desbastada no sólo por la guerra, sino borrada prácticamente del mapa por dos bombas atómicas que hoy es potencia mundial. Entonces, que un país como el nuestro, que tiene grandes recursos naturales y humanos, esté sumido en la situación actual, es porque realmente cualquier tipo de transformación tiene que empezar por nosotros mismos, por nuestras actitudes y a partir de cambiarlas, en el caso de los radicales, recuperar nuestras esencias.
Somos el partido de la causa contra el régimen, somos el partido que nace como la causa de los desposeídos, no tenemos nada que ver con estas situaciones de los últimos tiempos, denominado neoliberalismo y que está bastante en boga en el mundo y que para ser realmente implementados necesitan de condimentos represivos muy profundos, entonces creo que esto tiene que llevar a replantear cuál es la ubicación que tienen ciertos personajes en este momento.
Decía en uno de los encuentros que me siento, una vez más, como la mortadela del sándwich. No comparto las posiciones del populismo que declama su lucha contra la pobreza pero que la mantiene, y a veces hasta la genera, porque le garantiza bolsones cautivos de votos y la permanencia en el poder; y mucho menos comparto esta concepción del neoconservadurismo que entiende el gobierno de los países y del mundo a partir de los exitosos que manejan las grandes corporaciones internacionales, con sus directivos, CEOS y todo este tipo de cuestiones.
La política es otra cuestión y yo me siento la mortadela del sándwich porque sigo creyendo en la posibilidad de generar un estado de bienestar desde una concepción socialdemócrata que, sencillamente, es la concepción del radicalismo desde sus orígenes hasta la fecha.
“Me siento la mortadela del sándwich porque sigo creyendo en la posibilidad de generar un estado de bienestar desde una concepción socialdemócrata”
En este sentido caminamos y seguiremos caminando tratando de prender una luz en el camino que pueda llegar a orientar y en esta orientación y en la marcha ir dándonos una organización que nos permita hacer realidad sueños y aspiraciones que tuvimos de viejas épocas, que todavía no vemos. Por una cuestión de años sé que no voy a ver el final feliz, pero por lo menos quiero y pretendo ver el inicio de lo que sería este final feliz.
Luis Changui Caceres
Pues bien, quise conocer y charlar con el correligionario que lo está haciendo, casi maratónicamente desde hace varios meses. El hombre que, con más de 6 décadas encima, se mueve como un pibe y aguanta 12 horas en auto y 8 en un encuentro, casi de corrido.
Mi lado militante hizo que me diera cierta alegría y satisfacción entrevistarlo, y, aunque no comparto del todo su línea, me llené de orgullo cuando me di cuenta de que el “por y para la patria” del manifiesto de la revolución de 1905 no ha quedado en el olvido.
No dejen de leer la charla que tuvimos con “el Changui”, ya que van a encontrar a un hombre que puede dar ejemplo de militancia, lucha y de buena política en un viejo partido.
¿Cómo evalúa la realidad radical? ¿Gana la disconformidad interna?
Veo un radicalismo que existe, que está alarmado. En algunos casos los que tienen más furor militante y que no se les ha apagado la llama no tienen ámbito donde volcar sus inquietudes, no tienen un oído que los escuche. Es una mayoría, desde el punto de vista cuantitativo, la que está en esa situación. Muchos se fueron a la casa, otros a una ONG para hacer algo.
En paralelo veo a quienes detentan el sello del partido, que son los menos, pero que tiene absolutamente los resortes, llamémoslos “orgánicos”, una organicidad que no existe y no funciona en sus manos, y lo que pueda haber del poder económico que está ahí.
Lo cuantitativo por un lado y los que manejan el sello por el otro. ¿Qué es lo que uno pretende? Ir sembrando, amuchando, juntando esas voces que no son escuchadas, esas inquietudes que están y se quieren manifestar, pero no tienen cómo, ni dónde, y tratar de llegar a noviembre con una convención nacional de la militancia, con el mismo número, con voz y con voto en esa participación, que la misma Carta Orgánica establece para cada provincia, y ahí tomar definiciones sobre el camino a seguir.
“¿Qué es lo que uno pretende? Ir sembrando, amuchando, juntando esas voces que no son escuchadas, esas inquietudes que están y se quieren manifestar”
En lo que respecta al diagnóstico, seguramente va a ser coincidente y no vamos a tener mucho debate. Quizás lo central sea el camino para llegar a un objetivo común que tiene que ver con la patria y con el partido, en ese orden.
Estamos en situaciones de complejidad porque ha habido un cambio en la escala de valores de la sociedad, donde se ha perdido esto de trabajar y moverse por la patria y la bandera y como “billetera mata galán”, vamos a mostrar, creo y espero, que el galán mata billetera.
¿Cómo ve la institucionalidad del partido y cómo pretende transformarla?
Te voy a ser muy concreto y muy franco. Si los que conducen la sigla partidaria no se avienen a un proceso de afiliación para purificar padrones y no se avienen a constituir juntas electorales transparentes, yo creo que va a quedar la sigla por un lado y los radicales con una estructura, dada a partir de las discusiones y lo que se decida, por otro lado.
Así de corto.
Vamos un poco a la coyuntura nacional. En el tratamiento del presupuesto, ¿qué negocian realmente los gobernadores peronistas con Macri? ¿Creés que prefieren que haya una repitencia de Cambiemos en el poder para en el 23 poner un candidato de ellos con una situación político-financiera más “cómoda”?
Lo de la situación cómoda es bastante relativa. En mi provincia, que es donde menos estoy, en lo que va del año cerraron 244 empresas y ese es el dato oficial que da la Cámara. En cuanto al Fondo Sojero, de donde sacaban recursos para determinadas obras y que de ahí se enviaba una parte a los municipios para obras menores, es algo que otra vez ha entrado en discusión porque de un lado lo sacaron y detrás de que lo sacan hay resistencia en los gobernadores.
Además, el tema de presupuesto, mientras no se estabilice la situación en el país, es bastante dibujo. Tiene una realidad cuando lo empiezan a elaborar, otra cuando lo aprueban y otra cuando lo ejecutan y ya queda absolutamente fuera de foco, porque los números en los cuales se trabajó no tienen que ver con los números de la vida cotidiana.
Yo creo que la mejora de esto es, básicamente, una salida política para poder solucionar lo que es una crisis económica y esto necesita de consensos, de entender que el significado de la política es la búsqueda de estos consensos, lo contrario a la confrontación, ya que significaría violencia y esta en última instancia llega a la guerra. En ese camino los primeros consensos tienen que ser dentro del espectro político para, a partir de ahí, lograr acuerdos con la fuerza de la producción y del trabajo, fundamentalmente.
“La mejora de esto es, básicamente, una salida política para poder solucionar lo que es una crisis económica y esto necesita de consensos”
En definitiva, hay que tratar de buscar esos puntos de encuentro para solucionar la crisis y comenzar un despegue, es decir, lo que habitualmente se denominan políticas de estado, que son las que permitieron a las sociedades desbastadas por crisis y guerras poder salir adelante.
Suelo dar el ejemplo de Japón, que es un conjunto de islas, con un 10% de superficie cultivable, desbastada no sólo por la guerra, sino borrada prácticamente del mapa por dos bombas atómicas que hoy es potencia mundial. Entonces, que un país como el nuestro, que tiene grandes recursos naturales y humanos, esté sumido en la situación actual, es porque realmente cualquier tipo de transformación tiene que empezar por nosotros mismos, por nuestras actitudes y a partir de cambiarlas, en el caso de los radicales, recuperar nuestras esencias.
Somos el partido de la causa contra el régimen, somos el partido que nace como la causa de los desposeídos, no tenemos nada que ver con estas situaciones de los últimos tiempos, denominado neoliberalismo y que está bastante en boga en el mundo y que para ser realmente implementados necesitan de condimentos represivos muy profundos, entonces creo que esto tiene que llevar a replantear cuál es la ubicación que tienen ciertos personajes en este momento.
Decía en uno de los encuentros que me siento, una vez más, como la mortadela del sándwich. No comparto las posiciones del populismo que declama su lucha contra la pobreza pero que la mantiene, y a veces hasta la genera, porque le garantiza bolsones cautivos de votos y la permanencia en el poder; y mucho menos comparto esta concepción del neoconservadurismo que entiende el gobierno de los países y del mundo a partir de los exitosos que manejan las grandes corporaciones internacionales, con sus directivos, CEOS y todo este tipo de cuestiones.
La política es otra cuestión y yo me siento la mortadela del sándwich porque sigo creyendo en la posibilidad de generar un estado de bienestar desde una concepción socialdemócrata que, sencillamente, es la concepción del radicalismo desde sus orígenes hasta la fecha.
“Me siento la mortadela del sándwich porque sigo creyendo en la posibilidad de generar un estado de bienestar desde una concepción socialdemócrata”
En este sentido caminamos y seguiremos caminando tratando de prender una luz en el camino que pueda llegar a orientar y en esta orientación y en la marcha ir dándonos una organización que nos permita hacer realidad sueños y aspiraciones que tuvimos de viejas épocas, que todavía no vemos. Por una cuestión de años sé que no voy a ver el final feliz, pero por lo menos quiero y pretendo ver el inicio de lo que sería este final feliz.
Luis Changui Caceres

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